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Tendemos a encasillar el método de Marie Kondo en categorías como la estética o la decoración, por lo que suele encontrarse muy alejado de la tecnología de las smart homes. Pero, ¿y si la domótica, cuya base es automatizar funciones, tuviese puntos en contacto con el orden o cómo hacernos más felices? ¿Me hace más feliz mi aspirador porque me da 10 minutos más al día?

La filosofía Marie Kondo busca la felicidad y bienestar a través de un hogar ordenado y pacífico. Esto también es de aplicación directa en las smart homes, para las que existen ya tantos dispositivos que uno podría preguntarse acerca de su utilidad o necesidad. ¿Hace falta que la cafetera y las luces estén conectadas? ¿Necesito un altavoz inteligente en cada habitación?

Elige los dispositivos solo si te hacen feliz

Arriba podemos ver un buen ejemplo de espacio saturado por la tecnología. Un telefonillo conectado con cámara, una centralita de alarmas y lo que parece un termostato, más una caja de registro (probablemente eléctrico). Lejos de ser un hecho aislado, estamos llenando nuestra vivienda de tecnología que quizá no nos haga felices. Y la felicidad es el punto número uno del método Marie Kondo.

En su filosofía se pregunta con frecuencia cómo de feliz te hace un objeto, suponiendo que lo haga, y planteando la posibilidad de sacarlo de casa si la respuesta es negativa. Esto también aplica al IoT y dispositivos conectados. ¿Son estéticamente bonitos? ¿Ocupan espacio pero al menos nos aportan una vista agradable, o están simplemente ocupando espacio sobre los muebles?

Los objetos de la vivienda, dice Kondo, generan “rozamiento”. A más objetos, más necesidad de limpiar, de mantener todo ordenado, de hacer malabares para dejarlo todo como debe estar: limpio. De ahí que, si invertimos en un objeto conectado de los que hacen la vida más fácil, busquemos al menos uno que ocupe poco espacio, sea útil, nos haga felices y sea visualmente agradable, como ocurre con el robot de limpieza Ozmo 930 (arriba).

Si utilizamos este aspirador conectado de ejemplo a lo largo del artículo no es solo por su diseño, sino también por otras características funcionales que nos hacen felices. Como, por ejemplo, disponer de 10 minutos más al día, 1h 10 min a la semana, o 60 horas libres al año. ¿A quién no le hace feliz encontrarse el hogar limpio y no tener que barrer, aspirar o fregar?

Mejor la tecnología que pasa desapercibida

Marie Kondo suele arrasar con los excesos (ropa de más), los objetos que están por medio (véase montañas de libros) y objetos indeterminados pero numerosos a los que cataloga como “komono”. Para ella, y según la venta de sus libros para un gran número de personas, el ahorro de espacio o su aprovechamiento es algo importante en los hogares. Quizá por ello se busque domótica integrada.

 

Lavavajillas y lavadoras conectadas que casen con el estilo de la cocina, termostatos elegantes encastrados en la pared como el ejemplo de arriba, aspiradores autónomos que se encargan de limpiar pero luego se van a cargar desapareciendo de la vista, asistentes virtuales dentro de la televisión, y un largo etcétera de tecnología inteligente.

El diseño de los electrodomésticos y robots es clave a la hora de encontrar un hogar tranquilo y despejado. En ese sentido, compañías como ECOVACS Robotics trabajan desde la fase de diseño para que sus robots se integren con el hogar. Elementos como los cables y alargadores, por ejemplo, desaparecen de las viviendas visitadas por Marie Kondo.

Se busca tecnología integrada en la vivienda, como los robots de limpieza extraplanos capaces de limpiar bajo muebles y de almacenarse en pequeños espacios. Abajo se observa al robot DEEBOT N79S de Ecovacsyendo a cargar bajo un viejo mueble en la entrada de quien escribe estas líneas.

El robot, programado desde la aplicación de móvil y compatible con Alexa o Google Home, sale de su lugar de carga cuando salgo de casa por las tardes al ir al gimnasio, y regresa antes de que llegue. Para cuando lo hago ya ha vuelto al lugar en el que permanece inadvertido, cargando para la próxima tarea.

Busca optimizar el proceso de limpieza

Cuando leemos a Marie Kondo nos damos cuenta de que hay una idea que subyace a toda su filosofía: diseña una vivienda que no te genere trabajo(arriba hemos mencionado el término “rozamiento”), una que sea fácil de llevar. Ese es precisamente uno de los principios de la domótica: que la vivienda se  encargue de hacer por ti determinadas tareas, o que estas sean innecesarias.

Barrer, aspirar y fregar el suelo son algunas de las tareas que aspiradores como Ecovacs OZMO 930 son capaces de llevar a cabo de una pasada, buscando maximizar la eficiencia de la limpieza y sin necesidad de involucrar al usuario. Lo hacen automáticamente, y el robot es capaz de aspirar en caso de que el tanque de agua se haya agotado.

Los robots de limpieza han evolucionado notablemente en los últimos años, de simplemente aspirar a poder fregar el suelo con tecnología de microgoteo, y encajan como un guante dentro de la filosofía de Kondo: eliminar tareas para vivir más felices.

Si esta estrella mediática del orden y la tranquilidad aconseja diseñar espacios más diáfanos, sin cables u objetos por el suelo, uno de los motivos tras ello es la facilidad de uso de la vivienda. En la misma línea, un robot como el OZMO 930 se encargará de hacer más fácil nuestra estancia al quedarse con tareas no siempre apetecibles como mantener el suelo limpio.

Haciendo uso de tecnología de mapeado Smart Navi 3.0, este aspirador es capaz de optimizar su tiempo de aspirado para planificar la mejor ruta de limpieza, identificar objetos usando técnicas de inteligencia artificial, orientarse por la vivienda y, como resultado, emplear menos recursos durante el proceso de limpieza, que es lo importante.

El minimalismo de Marie Kondo, en electrodoméstico

Emplear menos energía y agua en las tareas del hogar es domótica en estado puro, y estas ideas se solapan con el minimalismo de Marie Kondo. Si puedes usar menos, usa menos. Si puedes reducir, reduce. Si el robot puede ponerse a cargar antes de que llegues del trabajo, encontrando la vivienda ya limpia y sin ningún objeto conectado pululando por ahí, ese es el camino correcto.

La idea de minimalismo no es de Kondo. Hay toda una disciplina de interiorismo que busca viviendas con menor saturación y más sencillez bajo la premisa (correcta) de que cuando el número de objetos es elevado el trabajo que tenemos que destinar a ellos también es elevado.

De ahí que el minimalismo también se vea en lavadoras que sequen la ropa, microondas que hagan las veces de horno o robots aspiradores que frieguen el suelo a medida que lo patrullan, como es el caso del mencionado Ecovacs Ozmo 930.

Imágenes | iStock/amoklviStock/Silas BuboluiStock/Halfpoint